Ricardo Alvarado.12 febrero

En el año 2018, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) lanzó un ultimátum con fecha de caducidad del 2030, año en el que podríamos revertir el aumento en las temperaturas de la Tierra para evitar una catástrofe global si nos uniéramos para prevenirla.

En esencia, así nace la dieta planetaria, impulsada por un grupo de 37 científicos que conforman la comisión EAT-Lancet on Food, Planet, Health, y cuyo objetivo es “alimentar a una población de 10 mil millones de personas con una dieta saludable, dentro de los límites planetarios”; así se lee en su portal web www.eatforum.org.

Según el profesor Walter Willett de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan, de la Universidad de Harvard, destacado en el informe de la comisión: “La transformación a dietas saludables para el 2050 requerirá cambios sustanciales. El consumo mundial de frutas, vegetales, nueces, semillas y legumbres deberá duplicarse, y el consumo de alimentos como la carne roja y el azúcar deberá reducirse en más del 50 %. Una dieta rica en alimentos de origen vegetal y con menos alimentos de origen animal confiere una buena salud y beneficios ambientales”.

Foto: Shutterstock.com
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Como bien lo señala Willett, a pesar de que la dieta no elimina por completo la ingesta de carne ni productos lácteos, el modelo sí requiere de un cambio sustancial. La doctora nutricionista Pamela Villalobos (360 Centro de Nutrición), en referencia a la proteína, por ejemplo, explica que las carnes podrán sustituirse –con resultados más saludables– por opciones como el huevo, una de las proteínas de mayor valor biológico.

“Hay fuentes vegetales que tienen un buen contenido proteico, como las legumbres, frijoles, garbanzos, lentejas, vainicas y soya. Además, otra fuente son los frutos secos y las semillas como almendras, maní, avellanas, nueces, pistacho y semillas de girasol, entre otras”, destacó.

Además, enfatizó que “los cereales como la avena, el arroz, el trigo y la cebada, aparte de ser fuente de carbohidratos, también dan un aporte de proteína que, combinándola con una leguminosa, va tener un mejor valor”.

Otro de los sacrificios que demanda la dieta planetaria está relacionado con la reducción en el consumo de vegetales con almidón, como la papa o la yuca, muy populares en países del Caribe y Latinoamérica. El impacto generado por el sector agropecuario en el mundo agudiza la situación actual. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), son la principal fuente de contaminación del agua por nitratos, fosfatos y plaguicidas. También son la mayor fuente antropogénica de gases responsables del efecto invernadero, metano y óxido nitroso, y contribuyen en gran medida a otros tipos de contaminación del aire y del agua.

Se estima que la dieta planetaria no solo podría alivianar la carga ejercida sobre la Tierra, sino que evitaría también que alrededor de 11 millones de personas murieran cada año.

Foto: Shutterstock.com
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“En nuestro país es necesario empezar a implementar tareas de concientización, abrir cursos o clases en las escuelas y colegios. En el ámbito hospitalario, que exista una mayor atención en esta área para que las personas puedan tener un mejor abordaje y seguimiento. Todo con el objetivo de educar a la población sobre una alimentación balanceada y sostenible para nuestra salud y para el planeta”, destacó la doctora Pamela Villalobos al consultarle sobre la situación actual que atraviesa el país en torno a este tema.

Por su parte, los científicos afirman que la dieta planetaria dará un respiro significativo. Sin embargo, para avanzar será necesario reducir a la mitad el desperdicio de alimentos con el fin de minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero, evitar la extinción de las especies y preservar el agua.

¿En qué consiste la dieta planetaria?

Estas son las recomendaciones generales de composición diaria:

  • Nueces: 50 g
  • Frijoles, garbanzos, lentejas y otras legumbres: 75 g
  • Pescado: 28 g
  • Huevos: 13 g (lo que equivale casi a uno por semana)
  • Carne: 14 g de carne roja y 29 g de pollo
  • Carbohidratos: 232 g de granos enteros (como pan y arroz) y 50 g de vegetales ricos en almidón
  • Productos lácteos: 250 g (el equivalente a un vaso de leche)
  • Verduras: 300 g
  • Frutas: 200 g
  • Azúcar: 31 g
  • Aceite de oliva: 50 g