Andrea González Mesén.3 abril

El encuentro es a la siete de la noche en una calle conocida de San José. Ahí esperan un par de minutos por el transporte que los llevará a algún lugar a disfrutar de algo que realmente no saben qué podría ser. Lo cierto es que quienes asisten a esta cita lo único que conocen a ciencia cierta es la promesa de vivir una experiencia gastronómica que difícilmente podrán olvidar.

La cita es organizada por Gastronomía Clandestina, proyecto dirigido por la costarricense Mariela Abarca que vio la luz en abril del 2016.

Los invitados deben ir dispuestos a probar las propuestas del chef invitado. Ningún menú será el mismo.
Los invitados deben ir dispuestos a probar las propuestas del chef invitado. Ningún menú será el mismo.

Veinte minutos más tarde de haber abordado el transporte de lujo, se llega al destino final: un bosque, una galería, un jardín, un andén, un espacio que por una única noche se convierte en un exclusivo restaurante del que solo unos cuantos podrán ser parte.

Tanto el menú como los lugares se envuelven en conceptos específicos. No necesariamente están relacionados con fechas, sino con eventos que caracterizan al país como el medio ambiente o algo tan local como un turno.

Entre la música en vivo, las pistas de los DJ y las conversaciones de los invitados inicia el recorrido por la cena de degustación, dependiendo del chef consta de entre cuatro y seis tiempos.

La intervención del sommelier es indispensable, aunque no se trate de una cata formal de vinos. Explica su interpretación de los tintos, blancos y espumantes que aquella noche se van a saborear, para luego dar espacio al chef invitado quien finalmente sumerge a sus comensales en la experiencia del maridaje, su inspiración en la cocina y hasta su propia historia.

Las cenas suelen ser de al menos cinco tiempos. Entre entradas, platos fuertes y postres. En la fotografía Melissa González, chef pastelera de Silvestre, y Abigail Arguedas.
Las cenas suelen ser de al menos cinco tiempos. Entre entradas, platos fuertes y postres. En la fotografía Melissa González, chef pastelera de Silvestre, y Abigail Arguedas.

La idea de una cena sorpresa ya se emplea en otros países como España y Nicaragua. En Costa Rica es toda una novedad, que a criterio de Abarca solventó la demanda de empresarios y gente de negocios por disfrutar del verdadero sabor costarricense de una forma innovadora.

“Lo de nosotros es destacar la cocina costarricense contemporánea, de innovación. La idea es poner en alto lo propio”, resalta la propietaria.

Las citas clandestinas se organizan cada dos meses. Cada una de ellas apuesta por una temática distinta que hace único cada uno de los eventos.

La empresaria confiesa que ha sido complicado encontrar talento que realmente cuente con un enfoque como el que ellos anhelan ofrecerle a un público corporativo, influyente y amante de la gastronomía.

El chef Santiago Fernández del restaurante Silvestre estuvo a cargo de la tercera cita.
El chef Santiago Fernández del restaurante Silvestre estuvo a cargo de la tercera cita.

Sus primeras dos ediciones fueron presentadas por el chef Randy Siles Leandro, del restaurante Trópico Latino. En el tercer encuentro la propuesta culinaria la desarrolló el chef Santiago Fernández, del restaurante Silvestre; mientras que la última fueron los chefs de Chateau 1525 quienes se lucieron con su comida.

“Costa Rica es más que un plato típico, que un elote con mantequilla. Los chefs con los que hemos trabajado nos han demostrado todo el potencial gastronómico que tiene el país. Hemos encontrado mucho potencial en chefs jóvenes”, dice Abarca.

Si algo tienen en común estos profesionales es que su trabajo se acopla al Plan Nacional de Gastronomía Sostenible, filtro de selección para Gastronomía Clandestina.

“Siento que es una necesidad muy grande a nivel empresarial lograr que sus agentes descubran nuestra cultura gastronómica. Acá no se sentía cuál es el sabor de la comida costarricense”, comenta.

Cuidado en los detalles

No solo la experiencia para el comensal en nueva, el trabajo que viene atrás también lo es. Armar un restaurante ambulante y efímero no es tarea sencilla.

Que los detalles de los fuegos, que la cantidad de mesas, que los calentadores, que el espacio para los camareros y hasta que el transporte no falle.

“La aceptación es de casa llena. Las personas han salido muy contentas principalmente por los platillos. Tenemos el apoyo de pequeños artesanos que también enriquecen la cita”, detalla Abarca.

En la cuarta edición un andén del Tobias Bolaños se convirtió por una noche en un exclusivo restaurante.
En la cuarta edición un andén del Tobias Bolaños se convirtió por una noche en un exclusivo restaurante.

Algo hay que dejar claro, no se trata de citas elitistas. Es más una pasión por la buena cocina lo que define a sus asistentes. Sin embargo, una de las primicias de todo el evento, desde su conceptualización, es la privacidad.

  • Próximas fechas:
  • 24 de mayo
  • 9 agosto
  • 7 de setiembre
  • 8 de noviembre
  • 6 de diciembre
  • Reserve: info@dixitcr.com

“Tratamos de que la gente se sienta chineada. La vivencia es directa. Es increíble cómo ellos mismos se meten en la idea del concepto. Buscamos que las personas aprendan que en Costa Rica hay mucho y se pude innovar con lo que tenemos”, refuerza la empresaria.

Al finalizar la noche, se hacen amigos, las conversaciones toman fuerza y se vive una alegría bonita, de esas que se disfrutan.

Las citas son aprovechadas para conversar, disfrutar y conocer sobre la gastronomía costarricense.
Las citas son aprovechadas para conversar, disfrutar y conocer sobre la gastronomía costarricense.

Se acabó la clandestinidad, pero se vale recaer. Este año ya cuenta con siete fechas para volver a sorprender al paladar.