Miguel Barboza.Hace 4 días

“El próximo año llegará el amor a su vida”, “El sueño de tener casa propia será una realidad”, “Un nuevo trabajo cambiará su vida”, “Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven”…

Mensajes de la suerte o proverbios llenos de sabiduría es lo que encontramos en esas pequeñas tiras de papel cuando abrimos las galletas de la fortuna, una costumbre que trajeron a nuestro país los chinos -por lo que no es de extrañar que esta dulce tradición se atribuya a ese país- aunque su origen realmente se dio en Japón hace ya varios siglos.

Galletas de la fortuna
Galletas de la fortuna

La tradición de estas galletas inició en el período Edo, que consiste en una división de la historia de ese país y que se extiende desde el 24 de marzo de 1603 hasta el 3 de mayo de 1868, con el tiempo tomó auge en otros países.

Al continente americano llegó específicamente a la ciudad de California, cuando en 1894 el japonés Makoto Hagiwara estableció varios negocios, entre ellos el “Japanese Tea Garden”, donde las empezó a preparar y hoy las continúan sirviendo de la misma forma.

Las galletas de las fortuna son un alimento básico en los restaurantes chino-estadounidenses. Aquí, muchos de los comensales se sorprenden cuando se dan cuenta que en realidad no son originarias de ese gran país asiático, sino más bien de la nación del sol naciente.

En la ciudad de Kyoto se preparan aún hoy estas galletas tal como se hacían desde el origen centenario, con unos moldes de hierro con mangos largos. Sin embargo, en la mayoría de lugares se prepara sin ese utensilio, pero con los mismos ingredientes y manteniendo la misma forma.

Estas galletas crujientes llevan harina, azúcar, mantequilla, huevo, sal y dependiendo del país donde se elaboran, se les agrega otros ingredientes como por ejemplo, vainilla. Anímese a prepararlas en casa y sorprenda a sus familiares y amigos con una tradición llena de positivismo.

Una rosca con historia

Según varios sitios de Internet, a la Rosca dulce de Reyes, que se sirve el 6 de enero, se le introducía un haba (semilla seca) o algún muñequito de cerámica.

Según explicó la chef española radicada en nuestro país, María Cinta Guerri, en España al comensal que le sale el haba, le corresponde pagar la rosca y si le toca en su porción el muñequito, se le corona como rey.

Foto: Shutterstock.com
Foto: Shutterstock.com

Los ingrediente básicos de esta rosca son harina, azúcar, ralladuras de cítricos, huevo, mantequilla y una pizca de sal. Para su decoración se utilizan frutas confitadas. El agua de azahar es uno de los ingredientes infaltables pues aporta un aroma muy característico a la preparación.

Se dice que esta tradición nació en Francia, en la Edad Media. En ese entonces se consideraba una tradición pagana. Más adelante, se hizo muy popular en varios países hispanohablantes, especialmente en México. Este plato llegó allí en el siglo XVI, desde España, y se consume como merienda, acompañado de chocolate caliente.

“En México, la representación de la Natividad se incorpora a la rosca de Reyes, y se incrustan en el pan uno o más muñequitos alusivos a Jesucristo, lo que simboliza que el niño tuvo que ser escondido y protegido en los días del relato. Originalmente, el muñeco se hacía de porcelana o de cerámica; actualmente es de plástico resistente al calor”.

En otras latitudes, por ejemplo Colombia, se consume casi todo el año. Ahí rellenan esta rosca con jalea de guayaba, crema pastelera, chantillí o dulce de leche.