Andrea González Mesén.9 enero

Antes de iniciar asegúrese de tener: cuchillos, pinzas, encendedor, gas o carbón, tabla para picar la carne, y obviamente una parrilla.

Recuerde que las de gas brindan mayor control del calor y que son más rápidas de encender; y las de carbón aportan un sabor ahumado a las carnes.

El segundo paso básico es saber qué tipo de carne elegir. Norberto González, experto del restaurante Carnes y Parrillas, aconsejo elegir cortes con poca grasa como por ejemplo lomo de aguja, grasa media como la entraña o con grasa como el rib eye.

Puede incorporar otros tipos de carne como costillas de cerdo, chorizo, pollo o inclusive pescados como el salmón o corvina.

¿Cuánta carne se debe comprar? Dependerá de la cantidad de comensales. Los niños y adultos mayores consumen entre 100 y 150 gramos; y los adultos entre 250 y 300 gramos. Esto, sin contar las entradas, que en este caso si fuera chorizo o choripán sería uno por persona.

Prefiera las carnes guardadas al vacío, las enzimas que genera la suaviza naturalmente.

Al cocinarla agregue solamente sal gruesa por ambos lados.

En cuanto a los acompañamientos, los que nunca deben de faltar son los vegetales a la parrilla (tomate, cebolla, hongos). Estos, se aconseja bañarlos con un poquito de aceite de oliva y sal.

La parrilla de gas permite tener más control del fuego.
La parrilla de gas permite tener más control del fuego.
Lo que no debe hacer

Usar combustibles para acelerar el fuego (en parrillas con carbón), puede contaminar la carne afectando su sabor y además es una práctica peligrosa.

Cortar la carne para ver si está lista. Este es uno de los peores errores que puede cometer un parrillero, ya que si la carne no está lista va a perder todos sus jugos y quedará seca.

Poner la carne congelada en la parrilla. La carne debe de estar 1 a 2 horas a temperatura ambiente antes de ir a la parrilla.

Poner la carne en la parrilla con fuego muy fuerte. Lo que se sucede con esto es que la carne se dobla hacia arriba, quedando quemada por fuera y cruda por dentro.

Mover demasiado la carne. Muchos parrilleros cometen el error de comenzar a mover la carne de un lado para otro apenas la ponen sobre la parrilla. Para que la carne quede excelente se debe cocinar por cada lado, permitiendo que se selle adecuadamente y luego se cocine con calma hasta que logre el punto de cocción adecuado.

Llevar la carne fría a la mesa. La carne se debe comer caliente, como si estuviera recién sacada de la parrilla. Para lograr esto, se debe llevar la carne en tabla, fuentes de madera o idealmente en fuentes de acero calentadas sobre la parrilla.

No dejar reposar la carne. Reposar la carne ayuda a que la temperatura residual la termine de penetrar, permite que los jugos se redistribuyan y que no se desjugue al cortarla.