Andrea González Mesén.16 julio

La miel es el néctar de las flores fusionado con el polen, cera y propóleos. En otras palabras es algo así como el dulce confite de la naturaleza que se almacena en los alvéolos de los panales.

Su color, sabor y textura dependerán del origen del néctar recolectado por las abejas. Está compuesta esencialmente por glucosa y fructuosa, en poca medida de sacarosa.

Su poder energético es superior al del azúcar de caña, se tolera mejor y el organismo asimila sus azúcares a la perfección.

En Costa Rica se estima que existen más de 58 variedades de abejas, lo que genera una gama muy amplia de productos relacionados a la miel. Sin embargo, las meliponias –abejas sin aguijón– resulta ser una de las familias nativas que residen principalmente de los bosques tropicales y de más provecho para la producción.

Estas abejas tienen como características que no poseen aguijón y son dóciles, por lo que pueden estar en ambientes domésticos rodeados de personas.

En nuestro país los hermanos Carlos y Luis Zamora lograron generar una producción más industrializada de esta miel bajo la marca Dorada de la Bajura.

Los expertos cuentan que su miel se diferencia por ser un poco más líquida y por tener ligeros tonos de acidez. Su sabor es distinto ya que durante el proceso de la elaboración del alimento de las crías las abejas depositan jalea real a la miel.

Además de ser perfecta para la gastronomía, a esta variedad se le atribuyen propiedades antioxidantes y desintoxicantes por lo que se vuelve materia prima en productos estéticos y de salud.

Sus nidos originales suelen ser troncos, de ahí que su producto se le llame “miel de palo”. Para la producción industrial se emplean cajas de madera creadas específicamente para ellas. Antes de la llegada de las abejas europeas, las meliponeas fueron empleadas por comunidades indígenas, siendo los Mayas quienes más las utilizaron.

Su recolección en su mayoría es artesanal debido a la poca cantidad que producen. Está compuesta por una mayor variedad de flora, posee un cuerpo y un color más ligero y su sabor es más rico, en comparación a la miel de abeja africanizada.

La deforestación y el acelerado desarrollo urbano son algunas de las razones por las que estas abejas sin aguijón están disminuyendo en el mundo. Además de la introducción de las abejas africanizadas que salen a recolectar su miel en horas más tempranas, lo cual genera desplazamiento por falta de alimento.

La práctica de la recolección de su miel es llamada Meliponicultura y su práctica resulta clave en el equilibrio ambiental.

Los expertos confiesan que diferenciar una miel 100% natural de una alterada es difícil a la vista, por lo que aconsejan adquirir productos cerrados herméticamente y con sellos que garanticen su origen.