Andrea González Mesén.26 septiembre

Al ingresar a su restaurante en Jacó es imposible no dejarse llevar por la inmensidad del horno en el que en cuestión de segundos entran y salen pizzas.

La decoración del espacio es perfecta. Un pequeño conejo es el protagonista de los diseños en paredes y logos en ventanas. El conejo es rápido, igual que el tiempo que toma preparar una de sus pizzas.

El asunto aquí es que cada quién arma la pizza a su antojo. Todo inicia con la masa, una pasta delgada que al cocinarla queda crujiente y con un tanto más de textura. Es elaborada con 12 a 22 horas de antelación reposada en un ambiente controlado de temperatura y humedad.

Sus propietarios aseguran que utilizan la receta original de Nápoles, Italia.

La salsa, las albóndigas italianas, trucha, prosciutto, pavo ahumado y camarones son solo algunos de los ingredientes de la barra. No pueden faltar los quesos mozzarella fresco, de vaca, búfalo, parmesano italiano, queso azul, ahumado y queso de cabra.

Para terminar el proceso la pizza entra en un horno que se encuentra a 1000 grados Fahrenheit, que cocina la pizza en tan solo 90 segundos.

Tanto el restaurante de Jacó, como el ubicado en San Rafael de Escazú, cuentan con un horno de 3,2 toneladas que es una fuente de calor y permite cocinar a altas temperaturas.

Posted by Pizzabar on Sunday, July 16, 2017

Los hornos utilizan leña de café, una madera que permite obtener altas temperaturas para conservar los nutrientes y antioxidantes en la comida. También da un sabor característico en su flama y madera.

Pizza Bar cumple este mes su primer año en el mercado. Este restaurante pertenece a la empresa costarricense Sequoia Group firma también dueña de la marca Tacobar.