Ricardo Alvarado.4 octubre

Su nombre proviene del latín vinum acre, que significa vino agrio. Técnicamente, el vinagre se obtiene de la fermentación acética del alcohol mediante las bacterias denominadas Mycoderma aceti.

Según el evangelio de San Juan, los romanos solían beber “posca”, una bebida hidratante obtenida de la mezcla de agua y vinagre, misma que un pretoriano (miembro del cuerpo militar que servía a emperadores romanos) ofreció a Jesucristo mientras cargaba la cruz hacia Gólgota, el día de su crucifixión.

Este fermentado ha sido testigo de la evolución humana, desde su utilización en la Antigua Grecia y el Imperio Romano en labores diarias, hasta convertirse en esencia vital de la gastronomía moderna.

Hacemos un repaso por los vinagres más utilizados en la cocina actual y que sin duda les darán un toque especial a sus comidas.

De vino tinto: Se utiliza frecuentemente para aliñar ensaladas o para guisos de carne y pollo. Se distingue por su color rojizo oscuro.

De manzana o sidra: Puede echar mano de su poca acidez para aliñar ensaladas, o en la cocción de guisos o platos con pescados y mariscos. Se diferencia de los demás por su coloración amarillo intenso.

De Jerez: Se recomienda utilizar en platos con garbanzos, marinados y escabeches. Hay una gran variedad y se distinguen según su periodo de envejecimiento: de 6 meses; el Reserva, de mínimo 2 años y el Gran Reserva, de mínimo 10 años.

De vino blanco: Presenta un color amarillo, casi transparente. Se recomienda en la cocción de pescados, ensaladas o para la elaboración y conservación de encurtidos.

De arroz: Es incoloro, transparente. Utilizado con frecuencia en la cocina asiática para sazonar las algas o preparar el arroz del sushi.

De Módena o balsámico: Es dulce y presenta un color rojo oscuro intenso. Perfecto para utilizar en carnes, verduras, ensaladas, helados y postres.

Según los expertos, el vinagre no caduca, sin embargo, se recomienda marcar la fecha de consumo con un bolígrafo, en la etiqueta, antes de abrirse por primera vez.