Andrea González Mesén.11 diciembre, 2017

Son las seis de la tarde y todos empiezan a llegar a casa. El aroma del cerdo en el horno ya se propaga por doquier, pero será hasta un par de horas más tarde que todos se sentarán a la mesa para disfrutar de ese manjar. Mientras tanto las conversaciones se calientan, las botellas de vino se empiezan a ver y las opciones para acompañarlos también.

Un detalle simple que fusiona perfecto con el rosado, una opción más fresca con el tinto y un final con un dulce equilibrado, son tres alternativas de maridaje recomendadas por expertos y que estamos seguros le inspirarán para crear su propia experiencia antes, durante y después de la cena.

Rosado entrante
Muga Rosado 2016: 60% garnacha, 10% tempranillo y 30% viura, variedades típicas de La Rioja
Muga Rosado 2016: 60% garnacha, 10% tempranillo y 30% viura, variedades típicas de La Rioja

Este Muga rosado es una expectante opción para recibir a los invitados, ya que va muy bien con la mayoría de quesos. Que no sean muy fuertes, que sean preferiblemente cremosos. Acompaña muy bien embutidos nacionales, o bien un salami, un prosciutto y un capocollo.

Luis Protti, propietario del restaurante Buchón, aconseja elegir vinos rosados no muy dulces con menos azúcar residual, cuando son la primera alternativa, para no influenciar el paladar desde la entrada.

Otra alternativa de vino para iniciar es un espumante rosado, buscando que no sea muy dulce para que convine con los quesos y las entradas.

Acá además de los embutidos se podría pensar en un salmón ahumado o algún tipo de paté.

Entretenga el estómago con mariscos y tintos
Paco 2014: Este vino tinto contiene un 50% garnacha y un 50% tempranillo. Tiene una intensidad buena en olfato a frutos rojos y aportes frutales, violetas y lilas. En el paladar cerezas, floral y balsámico.
Paco 2014: Este vino tinto contiene un 50% garnacha y un 50% tempranillo. Tiene una intensidad buena en olfato a frutos rojos y aportes frutales, violetas y lilas. En el paladar cerezas, floral y balsámico.

Si quiere empezar la cena con un vino tinto debe buscar uno con cuerpos ligeros, mucho más fáciles de tomar que ayuden a marcar un ritmo durante la noche.

En este caso el Paco by Paco & Lola es una excelente opción con una fusión de garnacha y tempranillo que lo hace un vino fácil de tomar y muy rico.

Protti asegura que es un vino propio para recibir invitados, gracias a que no abruma en la boca, está muy bien logrado y funciona súper bien con entrantes para una cena.

Este experto aconseja aventurarse en los maridajes y comprobar cómo un buen tinto sí puede acentuar perfecto con un marisco. Acá el mejor ejemplo con los mejillones, que además de su sabor se vuelven una alternativa muy fácil para tomar con la mano y olvidarse por un rato de los tenedores.

Los mejillones están acompañados de una salsa de curry muy básica. Otra alternativa es hacerlos al ajillo, se pueden empanizar y tostar, o incluso añadirles queso.

“A cualquiera de estas opciones le va muy bien un vino tinto de cuerpo ligero. Además de desmitificar la idea de que los mariscos solo van con vino blanco”, afirma.

Este maridaje se vuelve en una alternativa fresca y ligeros, pensando en que falta el resto de la noche muy probablemente con pierna de cerdo.

Fresco espumante
Freixenet ICE Cava: Macabeo, Xarel-lo y Parellada, con un toque de Chardonnay. Sus finas burbujas se combinan con aromas de melocotón, pera madura, flores y un toque de frutas tropicales. En boca se percibe un cava cremoso y dulce con un prolongado final.
Freixenet ICE Cava: Macabeo, Xarel-lo y Parellada, con un toque de Chardonnay. Sus finas burbujas se combinan con aromas de melocotón, pera madura, flores y un toque de frutas tropicales. En boca se percibe un cava cremoso y dulce con un prolongado final.

Para el postre Protti aconseja un espumante, pensando principalmente en que las reuniones navideñas no terminan con la cena, sino que se extiende la sobremesa, la gente aún está con ganas de mantenerse en conversación.

Una buena forma de dar por cerrado el capítulo de la comida es con un espumante, una alternativa bastante festiva que en general va muy bien con los postres.

En este caso servir el Freixenet ICE en una copa con hielo vuelve a esta bebida de cava mucho más refrescante, rica y diferente. Una alternativa para llenar el paladar y perfecta para quienes no desean licores más fuertes. Es perfecto para maridar postres y seguir tomando el resto de la noche.

Acá se mezcla con el caramelo salado, un postre no muy dulce. La regla dice que el vino y el maridaje deben tener dulzores muy similares, sin embargo Protti confiesa su desacuerdo y más bien reta a jugar con algo más.

Los tonos cítricos y frutales de este espumante cortan a la perfección con maridajes dulces como el caramelo salado, una especie de flan o un postre más cítrico como un pie de limón.

  • Fuente: Luis Protti, restaurante Buchón
  • Contacto: 8729-4899
  • Horario: Jueves a sábados de 7:30 p.m a 12 m.n.
  • Dirección: San José. Calle 11, avenida 12-14. Plaza Víquez.