Cristina Mora Jiliuta.26 enero, 2017
Juan Carlos Alvarado
Juan Carlos Alvarado

Con las ansias de competir corriéndole por el cuerpo, el piloto Juan Carlos Alvarado Montalto se vuelve uno con su auto de carreras y conquista kilómetros como campeón de Parque Viva, tras nacer en una familia motorizada.

Deslizándose entre los trillos, con las rodillas raspadas y el pelillo al viento, un Juan Carlos Alvarado de 10 años jugaba a las carreras contra sus primos sentado en un cuadraciclo pequeño, -un "cincuentilla"- en una finca en San Carlos donde su abuelo sembraba naranjas.

Esos carrerones durante sus primeros años de vida, se convirtieron hoy en competencias reales con verdaderos autos de carreras y a Juan Carlos Alvarado le ha tocado desafiar las destrezas de los mejores pilotos de automovilismo de Costa Rica. De hecho, ya le ha tocado correr contra su primo, el también reconocido piloto José Andrés Montalto.

Así lo hizo durante la competencia del Costa Rica Touring Car Championship (CTCC) y en el 2016 se adueñó del título mayor de las pistas de Parque Viva.

Alvarado confiesa que los motores han estado en su vida desde que tiene uso de razón. Montó un cuadraciclo por primera vez cuando tenía solo unos 2 o 3 años de edad. No es de extrañar: su pasión es un legado de la familia de su madre; los Montalto.

Su tío, Andrés Montalto, es un experimentado piloto de automovilismo con casi 30 años de levantar polvo en las pistas. Así, involucró a Juan Carlos y a su hijo José Andrés a ser parte del mundo de los motores desde muy pequeños. Los primos desarrollaron pasión por este deporte y pasaron de los cuadraciclos y las motos que usaban para jugar en las fincas de la familia a competir en kartismo a los 12 años y luego en carreras de autos.

Competidor a sangre fría

La competencia está en las venas de Juan Carlos; nació para demostrarle al mundo que puede ganar lo que se proponga.

Desde niño, pasó por los campos de golf y se involucró tanto en este deporte que lo jugó profesionalmente. Esta fue la primer disciplina que se tomó en serio. Compitió como golfista profesional desde los 9 hasta los 15 años. Quedó campeón de varios torneos e incluso participó dos veces representando a nuestro país en Juegos Centroamericanos y del Caribe y obtuvo allí la tercera posición.

Desde esa corta edad su disciplina comenzó a asomarse y demostró que cuando se comprometía, lo hacía en serio. Una de sus principales características es la capacidad de mantener la calma en momentos de adrenalina extrema. Su personalidad tranquila y calculadora le permite pensar en frío cuando la pasión se apodera de todo.

"Siento que de mis fortalezas en esta temporada fue mantener la calma y la cabeza fría. Hay mucha gente que se deja llevar por las emociones y es muy arriesgada y eso fue lo que le pasó a varios de mis competidores. Es algo de mi personalidad. Mi mamá es súper atarantada y tiene toda la parte de motores y de adrenalina. Mi papá por otro lado es súper tranquilo y con costos sabe manejar en la calle. Yo soy una persona muy tranquila, pero saqué cosas de ambos", explica.

Multideporte

"El golf se me traslapó un poquito con el inicio del kartismo. Yo inicié en kartismo a los 12 años y fue el deporte del que me enamoré y por el que he dado todo. Los motores son lo mío. Es muchísimo sacrificio de entrenar y de carreras y de acostarse temprano los fines de semana para estar listo", comenta Alvarado.

Juan Carlos nunca se queda quieto y además del golf y los deportes de motor, el tico se ha metido de lleno en natación, medias maratones, tenis y crossfit. También pesca, bucea, ha practicado snowboard y disfruta de los deportes acuáticos. Con él no hay descanso.

En los deportes de motor, contrario a lo que se tiende a pensar, es necesario mantenerse muy activo físicamente. Alvarado se ejercita seis veces a la semana.

"Hago dos días de gimnasio con Multispa, que es uno de mis patrocinadores y me tienen un programa de pesas y entrenamiento para atletas de alto rendimiento, y cuatro veces a la semana salgo a andar en bici al menos dos horas. Madrugo para ir por las montañas de Escazú entre semana y hago fondos los fines de semana", enumera.

Alvarado cuenta que el automovilismo no puede practicarse muy seguido, porque es un deporte muy caro y no siempre la pista está disponible y existen muchas restricciones en el reglamento de carros: no es posible practicar cuando quieren, sino cuando los autoricen.

"Soy un súper deportista y he pasado por muchísimas disciplinas. Tanto en kartismo como en automovilismo es fundamental estar muy bien físicamente", recalca el piloto.

"El kart va muy rápido y muy pegado al piso, lo que hace que las fuerzas en curvas sean muy altas y cansa mucho la fuerza G de frenar, cruzar, y demás. Uno requiere tener buena condición: mucha fuerza y muchísimo aire. En automovilismo hay que considerar que las vueltas son mucho más largas y uno está dentro del carro al menos media hora a una hora. La temperatura del carro está entre 50 y 55 grados. Uno tiene un montón de protección encima, entonces sí hay un desgaste muy fuerte y uno tiene que aprender a mantener la concentración. Porque aparte del calor, está la presión, el deber de no cometer errores. Uno tiene un carro adelante a un centímetro de distancia, otro atrás a otro centímetro", explica el atleta.

De hecho, es posible perder hasta tres kilogramos en un heat debido a las altas temperaturas y al esfuerzo físico del piloto.

Juan Carlos asegura que los días que hay carreras se vuelve un evento en su familia: unos van con él y otros con su primo, pero todo es muy amistoso y tiene gran apoyo por parte de su núcleo familiar.

"Soy el chineado de la casa, el hermano menor. Tengo dos hermanas que me cuidan y me apoyan un montón, pero ya estamos en esa etapa en la que todos estamos grandes, vivimos aparte, pero seguimos muy unidos", confiesa.

En su salsa

Su Suzuki Ciaz recorre la pista como un flashazo amarillo. Ver a Juan Carlos desenvolverse en el mundo de los motores es gratificante, su sonrisa y buena actitud con sus competidores lo demuestran. Incluso cuando alcanza los 200 kilómetros por hora.

Juan Carlos asegura que los autos que corren en la pista de Parque Viva son similares a un carro normal, pero con ciertos ajustes en la presión de las llantas, los compensadores y por supuesto, una estructura tubular que los hace más robustos y resistentes a una colisión.

Además, utiliza trajes especiales de protección hechos de nomex, material no inflamable. Explica que en kartismo los pilotos no llevan puesto el cinturón de seguridad ya que es vehículo es abierto y en caso de una colisión lo mejor es que salga volando del carro, para que este no lo aplaste y la ropa protege bastante.

En cuanto a automovilismo, la protección es completa: una jaula en la cabina, indumentaria antifuego y una cuellera que protege las cervicales y el cuello del conductor. Además, la estructura rígida del vehículo y los cinturones protegen.

Con tan solo 26 años, se perfila como uno de los mejores corredores del CTCC y en el 2016 logró el fichaje por parte de la marca Suzuki.

Con sus 1.81 centímetros de estatura, y 80 kilos de peso, Alvarado ha representado al país en dos mundiales de kartismo. Su primera experiencia lo llevó a Italia, donde participo en el Campeonato Mundial de Kartismo Rotax Max, en la ciudad de Laconca. Allí se enfrentó a 265 corredores de 62 países. Este mundial, que puede equipararse con las olimpiadas del kartismo, lo corrió con solo 17 años, después de quedar campeón de la eliminatoria regional.

Anteriormente ya había participado en competencias eliminatorias en Estados Unidos:

"Las carreras allá ya no eran de 10 o 12 contrincantes como aquí, sino hasta de 36. Es un ambiente completamente distinto al que estaba acostumbrado. En una salida recuerdo que me volqué y salí volando. Fue tanta la magnitud del accidente que salí en la portada de una revista porque fue un choque grandísimo. Afortunadamente salí caminando", cuenta, mientras busca entusiasmado en su computadora una foto que le recuerda ese día.

¿Cómo funciona el CTCC?

En el 2016, esta competencia de Parque Viva consistió en seis fechas, es decir seis fines de semana.

Los sábados son días de clasificación y la semana previa se permite hacer práctica un día a la semana y a cada piloto se le otorgan unas 4 horas para recorrer la pista y un número limitado de vueltas.

En cada fecha hay tres clasificaciones: una práctica de 20 minutos para los 16 carros, seguida de la segunda clasificación a la que pasan solo los 10 mejores tiempos y de estos, solo 5 pasan a la última clasificatoria. Estas primeras cinco posiciones suman puntos para el campeonato y tienen ventaja en la posición de salida.

Los domingos de la temporada se corren dos heats de media hora, que también suman en la tabla de posiciones. Juan Carlos ganó los dos heats de la primera fecha, convirtiéndose en el único piloto del 2016 con ese logro y también ganó la quinta fecha. Fue el único en ganar dos fechas y el que se quedó con la mayor cantidad de puntos, lo que lo hizo campeón.

El CTCC nació con Parque Viva, antiguo autódromo La Guácima. Se diseñó una categoría donde todos los carros tienen características idénticas y hay nueve agencias apoyando la competición. Con la creación del CTCC, se comenzó a dar el fichaje de pilotos en Costa Rica, según cuenta Alvarado.

"Toda la vida desde que tengo memoria siempre había que correr para recoger la plata para poder competir. Buscar el kart y dar mantenimiento por nuestros propios medios, con uno que otro patrocinio de empresas", recuerda.

Con el CTCC se comenzó a mover el fichaje y a profesionalizar este deporte en Costa Rica, que hoy reúne a los mejores pilotos.

"Esto también vino a regular las modificaciones de los carros que pertenecen a las agencias, pero están bajo la custodia de la organización del CTCC, para asegurar equidad y aumentar la adrenalina del espectáculo", detalla Alvarado.

Debido a las restricciones de horas de práctica, Juan Carlos optó por comprar un kart en Estados Unidos, lo que le ha permitido mantenerse activo en las prácticas durante los meses en los que la temporada se desactiva.

Manejar un kart y un vehículo de turismo no es comparable, pero es una forma de mantenerse activo en las pistas y de esta manera practican la mayoría de los pilotos a nivel mundial. De hecho, casi todos los pilotos exitosos en el mundo arrancan en kartismo. Así lo hizo el tico, que espera que su carrera siga creciendo.

Preparado para todo

Además de disfrutar de los kilómetros quemados por el chillido de las llantas de su Suzuki Ciaz, Juan Carlos es ingeniero industrial y tiene ya 5 años de trabajar para Keith y Ramírez Industrial, empresa que vende equipos para la industria de la hospitalidad y servicio de alimentos.

Comenzó como vendedor y supervisor en la parte de servicio y escaló rápidamente a la posición de Gerente de Cuentas Claves, ahora tiene vendedores a cargo y se desenvuelve en la escena comercial y en proyectos.

Maneja una agenda apretada: se despierta a las 5:00 a. m. y a las 5:30 a.m. ya está montado en la bicicleta y no se baja hasta completar los 40 o 50 km. Dos horas más tarde desayuna, se baña y va a la oficina. Es muy organizado y se maneja con agendas. Va al gimnasio en la noche. También saca tiempo libre para irse a la playa, salir con sus amigos y organizar viajes para pescar.

"Me gustaría mucho tener más apoyo para poder salir más del país, explorar otras categorías y medirme a nivel mundial", asegura. Por ahora, es claro que seguiremos viendo el destello amarillo de su Suzuki sacarle brillo a las pistas a más de 200 kilómetros por hora.

¡Engánchese con el CTCC!

El Costa Rica Touring Car Championship está a la vuelta de la esquina:

Primera fecha:

5 de febrero 2017, 9 a.m., Parque Viva, La Guácima.